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No eres tú, soy yo

Aire. Es simplemente lo que a veces necesita una persona. Sin poder dar una explicación concreta.


Hace pocos días, uno de los matrimonios más sólidos del atletismo español anuncia su primera salida nula: Carlos Mayo deja de entrenar con Pepe Mareca.


9 años duró el feliz enlace hasta que el 14 de junio Carlos anunciaba "con un nudo en la garganta" que era hora de cambiar de aires. Y es esa la única razón. Coger aire fresco.


En los últimos meses Carlos no ha estado del todo bien. No con Pepe, ni con nadie en particular. Sino con él mismo. En las últimas semanas, la situación de estrés interno que tenía le ha llevado a tomar una decisión drástica: cambiar por completo su rutina de entrenamientos.


Esta situación comenzó a gestaarse este invierno, donde no fue capaz de ser constante en los entrenamientos debido a sus continuos problemas de salud que le hacían caer malo una y otra vez. A pesar de circular por varios especialistas, nada funcionó.


El detonante final, fueron las malas e injustificadas sensaciones y la "saturación mental" de las últimas competiciones en las que a pesar de todo no tuvo malos resultados como en el Campeonato Iberoamericano donde ganó el 5.000 y la Copa de Europa de 10.000m. Después de esa competición, la saturación mental y la desmotivación era tal que hubo varios dias que no pudo ni salir a entrenar.


En ese momento, Carlos pensó que a lo mejor era el propio entrenamiento el que le podía estar pasando factura y comenzó a trabajar en algunas áreas con el catalán Juan Carlos Galán. En pocas palabras, Pepe y Juan Carlos se repartían la faena. Y Juan Carlos echó un cable con dos cosas: los ritmos de rodajes y la fuerza.


El cambio fue sustancial, ya que los dos entrenadores conciben esas dos facetas de manera muy distinta: Pepe prefiere rodajes un poco más vivos y por sensaciones (entre 3:50 y 4:00 en el caso de Carlos), mientras que Juan Carlos prioriza más el trabajo en zonas bajas y siempre referenciando con el pulso. Pulso bastante bajo, por cierto. Lo que muchos entrenadores llamarían "kilómetros basura"


"Ahora ruedo tocándome los huevos" dijo Carlos, haciendo referencia a los ritmos que manejaba ahora en los rodajes y que en su gran mayoría, eran más de 30 segundos por kilómetros más lento que lo que solía hacer. La reflexión, es que su cuerpo podría haber estado sometido a más estrés del que podía soportar y que ello podría haber debilitado su salud.


Tras un par de meses de trabajo, y viendo que la situación no terminaba de solucionarse, Carlos ha visto como única posibilidad romper con todo, dejar su grupo de entrenamiento y pasar a estar entre Zaragoza y Barcelona para empezar a entrenar por completo con Juan Carlos.


Pero no porque esté descontento con Pepe, sino porque lo que necesita Carlos no es cambiar de entrenador. Es cambiar de forma de vida.


Es un cambio brusco y duro, sobre todo para una persona tan familiar y tan " de los suyos" como Carlos. Pero que tras mucha reflexión ha decidido moverse para no estancarse.


"Pues así es la vida, hay momentos en los que cuesta encontrar esa motivación y si no sale de dentro, quizás un cambio radical si haga que nazca esa ambición" decía.


Y toda la razón tiene. Porque estar en lo alto es complicado (supongo). Estar alto es una máquina compleja en la que un engranaje puede desencadenar una rotura completa del mecanismo.


Y porque los atletas son ante todo personas antes que deportistas. Y son las propias personas, las que a veces son el problema. Y la solución.


Porque no eres tú, soy yo.


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